Templo

David García
Amor
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En mi corazón he erguido un templo en tu nombre, tan majestuoso solo como tu belleza misma, ¡Oh diosa mía! De tu piel canela nace mi delirio, mi perdición.

Yo, tu eterno adorador, elevo la vista al cielo añorando que tú calidez me cubra, me conforte, que tú sonrisa guíe mi camino y tus manos mi deseo.

Que tu amor guíe mi alma, y tú sabiduría mis pensamientos, que tú cuerpo me guíe en la lujuria y tus labios dicten mi sentencia.

Diosa mía, diosa canela tómame entre tus brazos y calma mi angustia, deja que mi amor se funda en tu corazón y permite que muera en tu regazo, permite que vea la gloria en tus ojos y mi perdición entre tus muslos.
Recibe mi amor, mi vida... Todo de mi.

Sobre el Autor

David García

Solo soy un loco enamorado

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